“El cautivo de Til Til”, de Patricio Manns

Patricio Manns no ha optado por un tratamiento épico del tema; aunque habría podido hacerlo, no canta las empresas heroicas del guerrillero. Tampoco se queda en el lirismo propio de la oda, en el elogio explícito. Patricio Manns elige comunicar la grandeza y el carisma del popular héroe de manera indirecta, a través de la percepción personal, íntima, de un observador anónimo. Habla un simple testigo de un breve momento: el del paso de la escolta de alguaciles que lleva a Manuel Rodríguez a Til Til. Del preso solo conoce lo que se rumorea en la ciudad. Observa cómo la gente, al verlo pasar, murmura su nombre, Manuel (detalle significativo, por cuanto el uso del nombre de pila para con alguien denota un vínculo de proximidad con ese alguien). Y el testimonio queda fulgurado por la imagen de ese joven de “porte gentil” que procede hacia su cautiverio (y muerte), cabellos al viento, con el brillo del sol reflejado en los ojos y sonriendo. Al tiempo, nosotros mismos, receptores de la canción, nos transformamos en testigos de la impresión que la simple visión de Manuel Rodríguez provoca en alguien que, al menos hasta ese momento, se situaba fuera de los acontecimientos. Me parece acertadísimo el recurso. Dicho en pocas palabras: ¡ME ENCANTA!
Un texto hermoso. Y una música que parece brotar naturalmente de él. Gracias, maestro.

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ES MÁS, TE PERDONO (Noel Nicola)

Inauguro esta sección, Canciones y reflexiones, con uno de los temas que poblaron mi temprana juventud. Ha ido volviendo a mí, esporádicamente, a lo largo de los años; y en estos días lo ha hecho de nuevo. Me preguntaba, escuchándolo, por qué gozo tanto con estos regresos. Ninguna canción se liga en mi memoria a ninguna vivencia memorable concreta; no de manera particular, quiero decir. Las canciones que más han calado en mi alma son las que he solido escuchar a solas conmigo misma, sin perjuicio de que también haya podido compartirlas con mis amigos, y de que hayan pasado a formar parte de nuestro patrimonio y memoria de vida en común. Lo que me queda de ellas es, en cualquier caso y sobre todo, el producto de nuestra relación íntima, por así decirlo. Son poesía bebida en soledad. Cada reencuentro, por tanto, más que devolverme a mis tiempos mozos, me devuelve a mis mozas reflexiones y a mi mozo sentir. Y la sorpresa es que, muy muy a menudo, en lo fundamental, reflexiones y sentir son los mismos de ahora, por más que la edad, como cabe esperar, les haya aportado matices y los haya enriquecido. Una continuidad de la que me alegro.

Es más, te perdono, de Noel Nicola, uno de los fundadores de la ya veterana Nueva Trova Cubana, es en primera instancia una canción de (des)amor. Canción que concluye con un golpe de efecto de un romanticismo desgarrador (y no lo digo en chunga). Pero lo interesante es que ese romántico (y quizás algo masoquista) broche final induce, al mismo tiempo, a la reflexión filosófica. Vamos, que da tema para un debate. No voy a comentarlo aquí, porque les aguaría la sorpresa a quienes no conocen la canción. Que cada cual escuche y haga sus reflexiones. O no.

[Nota: El vídeo se abre con un error de transcripción, pues donde se lee «Esa más te perdono», debería haberse escrito «Es más, te perdono». El audio, sin embargo, es el de mejor calidad entre los que he hallado en Youtube].