“El cautivo de Til Til”, de Patricio Manns

Patricio Manns no ha optado por un tratamiento épico del tema; aunque habría podido hacerlo, no canta las empresas heroicas del guerrillero. Tampoco se queda en el lirismo propio de la oda, en el elogio explícito. Patricio Manns elige comunicar la grandeza y el carisma del popular héroe de manera indirecta, a través de la percepción personal, íntima, de un observador anónimo. Habla un simple testigo de un breve momento: el del paso de la escolta de alguaciles que lleva a Manuel Rodríguez a Til Til. Del preso solo conoce lo que se rumorea en la ciudad. Observa cómo la gente, al verlo pasar, murmura su nombre, Manuel (detalle significativo, por cuanto el uso del nombre de pila para con alguien denota un vínculo de proximidad con ese alguien). Y el testimonio queda fulgurado por la imagen de ese joven de “porte gentil” que procede hacia su cautiverio (y muerte), cabellos al viento, con el brillo del sol reflejado en los ojos y sonriendo. Al tiempo, nosotros mismos, receptores de la canción, nos transformamos en testigos de la impresión que la simple visión de Manuel Rodríguez provoca en alguien que, al menos hasta ese momento, se situaba fuera de los acontecimientos. Me parece acertadísimo el recurso. Dicho en pocas palabras: ¡ME ENCANTA!
Un texto hermoso. Y una música que parece brotar naturalmente de él. Gracias, maestro.

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