Parafraseando un poema de Javier Ruibal

Hace pocos meses -el 22 de mayo, para ser más exactos-, me imagino que como fruto de un profundo cabreo político y social, Javier Ruibal publicó en su página de Facebook un poema protesta, no menos estéticamente interesante por ser tal (el enlace de acceso a la publicación es https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=980426881975170&id=118004918217375).

Enseguida me atrajeron la ristra de vocablos que lo pueblan, la curiosa cadena de sonoridades e imágenes que desfilan por sus versos, ordenados en rimas pareadas. Y automáticamente tomé el lápiz (¿o el teclado?) para jugar a componer otro poema, a la vez respuesta y paráfrasis del suyo, retomando palabras, pero engarzándolas de manera diferente. Sin pretensiones, claro está.

He aquí el producto del ingenio gaditano (respeto la grafía original en mayúsculas):

NOS PUSIMOS A CARDAR LA LANA
PARA BENEFICIO DE SU FAMA
NOS LLEVARON POR SU CAMINILLO
ENREDÁNDONOS EN UN OVILLO
DE SUPUESTAS NUEVAS ESPERANZAS
NOS PENSÁBAMOS PUNTA DE LANZA
OBEDIENTES FUIMOS DANDO LUMBRE
MIENTRAS SE TREPABAN A LA CUMBRE

LOS HIPÓCRITAS Y PENDENCIEROS
A SUS NÚMEROS CON MUCHOS CEROS
Y ENTRETANTO LOS HIJOS DEL MIEDO
A LLEVAR LAS CUENTAS CON LOS DEDOS
POR SU BOCA HABLABA LA MENTIRA
POR LA NUESTRA REBOSÓ LA IRA
CADA CUAL SALIÓ DE SU AGUJERO
A ABRAZARSE BAJO EL AGUACERO

REITERARON SU FALSA PROMESA
DE LLENAR DE PANES NUESTRA MESA
LA SONRISA CÍNICA DE ANTAÑO
NADA PUDO CONTRA EL DESENGAÑO
LEVANTARON SU NEGRA BANDERA
SIN QUE UN SOPLO DE AIRE LA MOVIERA
NUNCA MÁS DOLOR Y SOBRESALTO
NUESTRAS LAS ACERAS Y EL ASFALTO

Y he aquí el producto de mi juego:

Nuestros son este asfalto y esta acera.
Y son nuestro dolor y el sobresalto
el aire con que ondulan en lo alto
las iras que llevamos por bandera.

Nuestras son la sonrisa y la promesa,
como lo son las bocas y los dedos
con que aun sin pan, sin lumbre y con mil miedos
logramos donar vida a nuestra mesa.

Presa está la esperanza en negro lazo.
Mas, tirando tozuda del hilillo,
confío en deshacer aquel ovillo
para enredarme entera en otro abrazo.

Abrazarse de pie bajo la lluvia,
cada quien amarrado a cada cual,
mirando el desengaño helicoidal
irse, engullido por el agua turbia

Que bienvenido sea el aguacero,
si nos hace salir del agujero.

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